Sandra siempre había sido una apasionada de la historia y el arte, así que cuando se enteró de la existencia del pueblo medieval de Bandujo, no pudo resistir la tentación de visitarlo. Después de hacer una pequeña investigación, descubrió que se encontraba en uno de los valles asturianos más visitados por su potencial turístico. Se encontraba escondido entre los montes de la cordillera cantábrica.
